Tengo el colesterol alto, ¿debo preocuparme?

Tengo el colesterol alto, ¿debo preocuparme?

El colesterol alto no da síntomas, pero sus consecuencias pueden ser peores que cualquier dolor.

Es habitual  en la consulta de cardiología que muchos pacientes no quieran comenzar un tratamiento para bajar sus niveles de colesterol,  porque prefieren intentar primero un cambio en su dieta y realizar ejercicio físico, eso estaría muy bien, pero muchos saben que no establecerán cambios significativos en su vida cotidiana en ese sentido.

Es hasta cierto punto comprensible esa decisión,  porque la subida de colesterol en sangre no da síntomas a los pacientes y por tanto la percepción de peligro o riesgo puede ser menor. En este punto es importante comprender y aprender todos los riesgos que a nuestra salud le puede ocasionar la hipercolesterolemia (colesterol alto). Por todos es conocido el mayor riesgo de infarto cardíaco o cerebral con las secuelas físicas y psíquicas, así como repercusión para la sociedad. La enfermedad cardiovascular es la primera causa de mortalidad en España.

Desde luego lo primero debe ser el cambio en el estilo de vida, dieta baja en grasas saturadas   (evitar bollería industrial,  fritos,  embutidos,  leche entera, mantequilla, etc). Por otro lado, se recomienda comer grasas buenas (grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas). Estas se encuentran en la mayoría de los frutos secos, productos de soja, aceite de oliva, aguacates, atún blanco y salmón.

Otra medida para luchar contra la subida de colesterol es realizar actividad física periódica, al menos 150 minutos a la semana, de intensidad moderada. Mantener el peso corporal.

Todo esto puede no ser suficiente porque genéticamente  estemos  predispuestos a tener valores alto de  grasa en sangre, por trastornos hormonales y metabólicos o porque los niveles están demasiado elevados ya. En este caso es útil el tratamiento farmacológico.

Desde productos naturales como la levadura roja de arroz, hasta las conocidas estatinas, la ezetimiba,  anticuerpos monoclonales, resinas, y otros fármacos que están pendiente de comercializarse  para disminuir la absorción de colesterol y bajar los niveles en sangre.

Sea cual sea la medida que finalmente adoptemos para bajar nuestro colesterol, tenemos que tomar la decisión, hacer algo y cambiar nuestros hábitos de vida y optar por una vida más sana debe ser la piedra angular del tratamiento que no solo repercute positivamente en nuestros niveles de colesterol, sino en nuestra calidad de vida, en muchos aspectos de nuestra salud y finalmente en nuestra esperanza de vida.

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