Prevención de la endocarditis infecciosa: lo que todos deberíamos saber

Prevención de la endocarditis infecciosa: lo que todos deberíamos saber

La endocarditis infecciosa es una enfermedad poco frecuente, pero potencialmente grave, que afecta el revestimiento interno del corazón y sus válvulas. Aunque no es habitual, puede provocar complicaciones severas como daño valvular, insuficiencia cardíaca, shock cardiogénico e incluso la muerte.

Por eso, la prevención cumple un papel fundamental. Y la buena noticia es que muchas de las medidas preventivas están al alcance de todos.

¿Qué es la endocarditis infecciosa?

La endocarditis infecciosa ocurre cuando bacterias u otros microorganismos ingresan al torrente sanguíneo y se adhieren al corazón, especialmente a las válvulas cardíacas.

Su tratamiento suele ser complejo y requiere atención médica especializada, por lo que prevenirla es siempre la mejor estrategia.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

No todas las personas presentan el mismo nivel de riesgo, aunque todos deberíamos conocer esta enfermedad y cómo prevenirla.

Pacientes de alto riesgo

Las personas con mayor probabilidad de desarrollar endocarditis infecciosa son:

  • Pacientes con antecedentes de endocarditis previa.
  • Personas con válvulas cardíacas protésicas o implantes valvulares quirúrgicos/percutáneos.
  • Pacientes con cardiopatías congénitas.
  • Personas con dispositivos de asistencia ventricular.

Pacientes de riesgo moderado

También existe un grupo con riesgo intermedio:

  • Cardiopatía reumática.
  • Valvulopatía degenerativa no reumática.
  • Anomalías valvulares congénitas, incluida la válvula aórtica bicúspide.
  • Pacientes con marcapasos o desfibriladores implantables (DAI).
  • Miocardiopatía hipertrófica.

Situaciones y procedimientos de riesgo

Algunos procedimientos pueden facilitar el ingreso de bacterias al torrente sanguíneo.

1. Procedimientos odontológicos

Son los más frecuentemente asociados al riesgo de endocarditis, especialmente:

  • Extracciones dentales.
  • Cirugía oral y periodontal.
  • Colocación de implantes dentales.
  • Biopsias orales.
  • Limpiezas profundas y tratamientos de conducto.

2. Procedimientos no dentales

También pueden representar riesgo algunos procedimientos invasivos del:

  • Sistema respiratorio.
  • Tracto gastrointestinal.
  • Sistema genitourinario.
  • Piel y tejidos blandos.
  • Sistema musculoesquelético.

3. Intervenciones cardíacas o vasculares

Las intervenciones cardíacas invasivas también requieren una evaluación preventiva individualizada.

Medidas de prevención para todos

Muchas de las recomendaciones son simples y efectivas para la población general.

Mantener una buena higiene bucal

La salud oral es una de las principales herramientas de prevención:

  • Cepillarse los dientes al menos dos veces al día.
  • Usar hilo dental.
  • Realizar controles odontológicos periódicos.

Cuidar la piel y las heridas

  • Limpiar y desinfectar correctamente cortes o heridas.
  • Consultar ante signos de infección.

Evitar la automedicación

El uso incorrecto de antibióticos favorece la resistencia bacteriana y no previene adecuadamente la enfermedad.

Evitar prácticas de riesgo

  • Tatuajes o piercings en lugares sin control sanitario.
  • Procedimientos invasivos sin medidas de higiene adecuadas.

Estas acciones ayudan a disminuir el ingreso de bacterias al torrente sanguíneo, principal mecanismo de desarrollo de la enfermedad.

¿Se necesitan antibióticos antes de ciertos procedimientos?

Actualmente, la evidencia científica indica que la profilaxis antibiótica NO es necesaria para la mayoría de las personas.

Su uso se reserva principalmente para pacientes de alto riesgo que serán sometidos a procedimientos dentales invasivos.

En estos casos, el tratamiento preventivo suele administrarse entre 30 y 60 minutos antes del procedimiento, utilizando antibióticos como:

  • Amoxicilina
  • Ampicilina
  • Cefalexina
  • Azitromicina (en pacientes alérgicos a penicilinas)

En pacientes de riesgo moderado o en personas de alto riesgo sometidas a procedimientos no odontológicos, la indicación dependerá del criterio médico individual.

Este enfoque representa un cambio importante: hoy se prioriza la prevención cotidiana y el cuidado integral por encima del uso indiscriminado de antibióticos.

Un mensaje final para cuidar tu corazón

La prevención de la endocarditis infecciosa no depende únicamente de tratamientos médicos complejos. Muchas veces comienza con hábitos diarios simples:

  • Mantener una correcta higiene oral.
  • Cuidar la salud general.
  • Consultar ante signos de infección.
  • Realizar controles médicos periódicos.

Si tienes una enfermedad cardíaca o dudas sobre tu riesgo, consulta con tu médico para recibir recomendaciones personalizadas.

Cuidar lo cotidiano también protege tu corazón.

Por el Dr. Matías Oliva cardiologo del Hospital Universitario la Luz.