La Unidad Integral de Cardiología continúa avanzando en su compromiso con la formación y la innovación médica con la puesta en marcha del primer curso de hemodinámica experimental en TAVI percutáneo, desarrollado en el centro de simulación de la Universidad Francisco de Vitoria.
Esta iniciativa, enmarcada dentro de la Cátedra de Innovación Cardiovascular y gracias al apoyo de la compañía Meril, refuerza el objetivo de potenciar la investigación aplicada y la formación de alto nivel en cardiología intervencionista, consolidando la colaboración entre la Unidad Integral de Cardiología y la Universidad Francisco de Vitoria.
El curso ha sido dirigido por el doctor Jorge Palazuelos, responsable de la Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista, y ha contado con la participación del doctor Daniele Gemma, especialista en este tipo de procedimientos. Ambos, junto a un equipo multidisciplinar, han guiado esta formación práctica centrada en el abordaje de técnicas avanzadas en un entorno experimental.

En este contexto, el doctor Roberto Martín Reyes, como director de la Cátedra de Innovación Cardiovascular y jefe de departamento de la Unidad Integral de Cardiología, ha sido una figura clave en la creación de este programa formativo, impulsando un modelo que conecta la práctica clínica con la investigación y la docencia especializada.
¿Qué es el TAVI percutáneo?
El implante percutáneo de válvula aórtica, conocido como TAVI (Transcatheter Aortic Valve Implantation), es una técnica mínimamente invasiva que permite reemplazar la válvula aórtica sin necesidad de cirugía abierta. Está especialmente indicada en pacientes con estenosis aórtica severa que presentan un alto riesgo quirúrgico.
Durante el procedimiento, la nueva válvula se introduce a través de un catéter —habitualmente por la arteria femoral— y se posiciona en el corazón, restaurando el correcto flujo sanguíneo.
Formación avanzada en un entorno de simulación

El curso se ha desarrollado en un entorno de simulación avanzada utilizando modelo animal (porcino), lo que permite a los profesionales entrenarse en condiciones muy similares a la práctica clínica real. Este tipo de formación resulta clave para perfeccionar habilidades técnicas, mejorar la toma de decisiones y garantizar la seguridad del paciente.
Entre los principales beneficios de este enfoque formativo destacan:
- Entrenamiento práctico en técnicas complejas
- Mejora de la precisión en procedimientos intervencionistas
- Desarrollo de habilidades en un entorno controlado
- Impulso a la investigación traslacional en cardiología
Una apuesta por la investigación y la excelencia clínica
La creación de este tipo de programas formativos refuerza el papel de la Unidad Integral de Cardiología como motor de innovación, apostando por la transferencia de conocimiento y el desarrollo de nuevas generaciones de especialistas altamente cualificados.
Este primer curso marca el inicio de futuras iniciativas conjuntas que seguirán impulsando el avance de la cardiología intervencionista desde una perspectiva integradora, donde la investigación, la formación y la práctica clínica avanzan de la mano.




