Inicio del deporte en la edad adulta: ¿Debería revisar mi corazón antes?

Inicio del deporte en la edad adulta: ¿Debería revisar mi corazón antes?

El inicio de la práctica deportiva en la edad adulta, a partir de los 45 años, cuando se ha llevado una vida sedentaria podría ser arma de doble filo.

Por un lado, es beneficioso ya que previene y ayuda al control de los factores de riesgo cardiovascular como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, disminuye el colesterol “malo” y los triglicéridos y aumenta el colesterol “bueno”, así como fortalece los músculos y huesos y previene de la depresión y del cáncer. Pero una práctica exhaustiva a determinada edad, podría suponer un incremento de riesgo cardiovascular si la enfermedad en las arterias del corazón ya está presente, esto podría ser debido al aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca que suceden durante el ejercicio.

Por lo tanto, ¿Quién debe realizarse una revisión cardiológica?

Aquellas personas que tienen más probabilidad de tener enfermedad subyacente en las arterias coronarias como son:

-Pacientes con sobrepeso moderado u obesidad.

-Pacientes diabéticos qué además tengan lesión de algún órgano como el riñón y se haya manifestado con pérdida de proteínas debido a la diabetes.

– Pacientes con niveles de colesterol elevado en sangre en rangos muy elevados: colesterol total > 320mg/dl o colesterol “malo” LDL >240mg/dl.

– Pacientes con historia familiar de primer grado de muerte súbita o enfermedad coronaria como infartos o angina de pecho a edad precoz (< 50 años).

-Pacientes con múltiples factores de riesgo cardiovascular como, por ejemplo, tabaquismo, colesterol elevado y/o hipertensión arterial, en los que el riesgo estimado de sufrir un evento cardiovascular como un infarto sea del mayor del 5% en los próximos 10 años. Este porcentaje lo puede estimar su médico habitual mediante una fórmula y es conocido como Puntuación de riesgo de Framinghan. 

-Pacientes que hayan experimentados síntomas como dolor torácico, falta de aire, mareo durante el esfuerzo o palpitaciones.

-Por supuesto, pacientes que hayan padecido enfermedad cardiovascular previamente.

Si cumplo alguno de los enunciados anteriores, ¿Qué pruebas estarían indicadas?

Inicialmente se someterá a una exploración física minuciosa y realización de electrocardiograma y ecocardiograma.

Posteriormente, se le solicitará una prueba de esfuerzo o ergometría, la cual nos permite ver el registro de la actividad eléctrica del corazón mientras realiza un ejercicio gradual. En casos seleccionados, esta prueba podría complementarse con un ecocardiograma durante el esfuerzo y si el resultado de estas pruebas está alterado, estaría indicado realizar un TAC cardiaco para el estudio de las arterias coronarias o en casos excepcionales, un cateterismo.

¿Cómo puedo disminuir el riesgo?

Lo ideal sería el ejercicio supervisado por un entrenador, ya no solo para favorecer un mejor y progresivo acondicionamiento físico, sino también para prevenir posibles lesiones que puedan aparecer y apartarnos del entrenamiento durante meses.

Es preferible realizar un ejercicio gradual y frecuente mejor que intenso: se recomienda una frecuencia de 3 veces por semana, incrementando la frecuencia cada 6-8 semanas, hasta que consigamos realizarla, si fuera posible, 3-5 veces por semana. Una vez conseguido este objetivo nos centraremos en aumentar la intensidad.

Si ha requerido la valoración del médico especialista porque cumple los ítems mencionados anteriormente, su médico indicará pautas de entrenamiento y realizará modificaciones en el tratamiento si procede.

En resumen, la práctica deportiva es beneficiosa a cualquier edad, pero si se va a iniciar deporte en la edad adulta y el paciente presenta factores de riesgo cardiovascular o antecedentes familiares, sería conveniente una revisión cardiológica.

Por la Dra. María José Romero Castro, cardióloga UICAR

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