Alcohol y salud cardiovascular

Alcohol y salud cardiovascular

Las bebidas alcohólicas se han consumido durante miles de años y su ingesta constituye un bien cultural de muchas sociedades. Desde el siglo XX, surgieron numerosas evidencias epidemiológicas a partir de grandes estudios prospectivos transculturales que apoyan su consumo ligero, al reducir la incidencia de cardiopatía isquémica; en específico, el vino tinto, constituyente de la dieta mediterránea y etiquetada como beneficiosa por diferentes comités científicos.

No obstante, la relación entre el consumo moderado de alcohol y la salud es compleja. Este consumo también se ve asociado a enfermedades hepáticas, cáncer de mama, tuberculosis y otros eventos adversos (accidentes de tráfico, por ejemplo). Por ello, la cantidad mínima de alcohol que condiciona la pérdida de salud es relativa; dependiendo de las características poblacionales, entre ellas: el escenario geográfico, la edad y el género.

Por todo ello, la relación entre el consumo de alcohol y la salud ha planteado una gran controversia en la literatura científica. Dado que la evidencia disponible sugiere que los niveles bajos de consumo de alcohol se asocian con un menor riesgo de algunas enfermedades (cardiopatía isquémica, por ejemplo) y un mayor riesgo de otros, para realizar directrices y recomendaciones de consumo de alcohol deben tenerse en cuenta el perfil epidemiológico completo de la población, incluyendo la prevalencia de enfermedades cardiovasculares, hepáticas, neoplasias y mortalidad por accidentes de tráfico.

¿Qué significa consumo ligero de alcohol?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo ligero corresponde a 1 equivalente de bebida estándar al día, donde 1 bebida estándar al día se define como 12 gramos de etanol puro y corresponde a 1 copa de vino, 1 lata de cerveza o 1 trago de whisky/ginebra/vodka/licor.

¿Qué tiene el vino tinto que lo hace beneficioso?

El vino se obtiene a través de la fermentación del mosto de uva. Sus componentes más importantes son el agua, el etanol y los polifenoles, tanto flavonoides como no flavonoides. Los polifenoles son de especial interés en cardiología por sus propiedades biológicas y cardio-protectoras. Los flavonoides son antioxidantes que en estudios preclínicos y clínicos evitan el desarrollo de disfunción endotelial y ateroesclerosis vascular, con propiedades antihipertensivas, antiagregante plaquetaria y antiinflamatorias.

¿Existen riesgos cardiovasculares?

La fibrilación auricular (FA) es la arritmia más frecuente encontrada en la población general y el consumo moderado y/o elevado de alcohol lo puede desencadenar. El alcohol en exceso puede aumentar la recurrencia de FA y generar tasas más altas de FA paroxística y persistente. Asimismo, su consumo elevado aumenta el riesgo de otras arritmias y de miocardiopatía enólica.

¿Finalmente, qué recomendáis respecto a su consumo?

Una ingesta ligera de alcohol se considera cardioprotectora por investigaciones epidemiológicas y experimentales, después de las observaciones de una menor incidencia de cardiopatía isquémica.

 ¿Quiénes no deben consumirlo?

 Gestantes, niños y adolescentes, pacientes con hepatopatías o cardiopatías graves, pacientes con algún tratamiento específico que interaccione con el alcohol, por lo tanto, es importante consultarlo previamente a su médico tratante. Reconociendo que la mayoría de las personas que consumen cantidades dañinas de alcohol son adultos jóvenes y predominantemente hombres, para reducir la morbimortalidad secundaria al alcohol es importante priorizar las intervenciones dirigidas a estos grupos.           

Aunque puede sonar agradable recibir la recomendación de ingesta ligera de alcohol, no podemos olvidar que dejar de fumar es aún más beneficioso, pero al mismo tiempo más difícil; cambiar un hábito de vida sedentario y comenzar a realizar actividad física aeróbica también lo es, seguir una dieta estricta, disminuyendo el consumo de sal y del aporte calórico para perder peso, de igual manera, es un reto. Por lo tanto, las indicaciones referentes al consumo de alcohol deben ir siempre acompañadas por las recomendaciones pertinentes sobre el control del resto de factores de riesgo cardiovascular.

Por el doctor Ricardo Mori, especialista de la UICAR

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